Viajamos a Suiza para pasar unos días de micro aventura en el corazón de los Alpes. Disfrutamos de lentos trayectos en tren y apacibles senderos a través de verdes paisajes, rodeados por glaciares y coronados por grandes picos emblemáticos.
- Dónde: Zermatt, Suiza.
- Dificultad: Sencilla, teniendo algo de experiencia previa transitando la alta montaña.
- Imprescindible: Calzado de montaña, algo de abrigo y ropa impermeable, incluso en verano. Agua y algo de comida. Descargar artículo en PDF
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Después de volar a Milán – Malpensa y conducir hasta la población de Täsch, llegamos a Zermatt en tren. No podemos terminar el trayecto en coche, puesto que nuestro destino tiene prohibida la entrada a los vehículos de combustión y solo es posible acceder en el ferrocarril Matterhorn Gotthard Bahn.
Zermatt será nuestra base de operaciones durante los próximos días. Se trata de un pueblo que respira la montaña por todas sus calles, punto de salida de numerosas rutas a través de los Alpes y referencia para los alpinistas que intentan coronar la montaña del Matterhorn, para los suizos, o Cervino para los italianos. Nuestros objetivos no son tan ambiciosos y nos conformaremos con algunas rutas que, aunque siendo de menor dificultad, nos permiten absorber todo el espíritu de la montaña.
Gornergrat
Ascendemos en el Gornergrat Bahn, un tren cremallera nos conduce hasta Gornergrat, una cima de 3.089 metros de altura con vistas panorámicas a la cordillera de los Alpes. La pequeña estación de tren da paso a la enorme edificación del observatorio de Gornergrat, hoy convertido en punto turístico de referencia con hotel, restaurante y tiendas.




Desde aquí iniciamos un sendero descendente de regreso a Zermatt, rodeados por el macizo de Monte Rosa, el glaciar de Gorner y los picos emblemáticos del Dufourspitze, el Breithorn y el esquivo Matterhorn cubierto por las nubes durante gran parte del recorrido.
La bajada transcurre por terreno de roca que va dando paso al verde de la hierba según vamos abandonando la alta montaña. Atravesamos algunos acantilados con vistas vertiginosa sobre el glaciar y hacemos una parada para comer en el famoso lago Riffel, donde esperamos la fotografía del reflejo del Cervino en el agua, hoy misión imposible.
En algunos momentos parece que la montaña se despeja por un segundo, volviendo a taparse por las nubes mientras el viento juega con nosotros al intentar fotografiarla.




Schwarzsee
Al día siguiente volvemos a intentar encontrarnos con la montaña que se nos resiste. Esta vez intentaremos ver el Matterhorn desde Schwarzsee, parada del teleférico Matterhorn Express desde la que se inicia el ascenso a pie hasta la cima, pernoctando previamente en el refugio de Hörnlihütte.
El lago Schwarzsee nos da otra oportunidad para la fotografía que buscamos, pero de nuevo las meteorología nos lo impide. El movimiento cíclico de las nubes nos permite observar las corrientes de aire, de modo que intuimos que se trata de un fenómeno habitual que nos lo pondrá difícil. Pese a ello, recorremos los senderos que rodean el lago y disfrutamos de nuevo de un almuerzo con vistas formidables ante una perspectiva diferente del Monte Rosa y la lengua del glaciar.





Persiguiendo a una de las montañas más representativas de los Alpes
Las montañas que nos rodean escribieron la historia del alpinismo junto a quienes arriesgaron todo por ser los primeros, después por ser los más rápidos, o por quienes solo suben hasta la cima para disfrutar de las vistas. Unos días más recorriendo Zermatt nos regalaron impresionantes vistas despejadas del Matterhorn, justo cuando dejamos de buscar.

Con esta micro aventura añadimos un nuevo destino fuera de Canarias, como suele ser habitual cada año. Regresamos a casa con el objetivo cumplido de acumular experiencia y aprendizaje en otros paisajes para seguir descubriendo las islas y otras partes del mundo.

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