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Hicimos un corto viaje a la mayor de las islas del Mediterráneo, la isla italiana de Sicilia. Para nuestra sección de Canarios viajeros te contamos nuestras impresiones de la visita.

Para llegar a Sicilia desde Canarias hicimos cuatro vuelos, con escala en Barcelona, tanto a la ida como a la vuelta. Unas tres horas dura el vuelo desde las islas hasta el Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat. Debemos sumar un tiempo extra de espera en la pista antes de despegar, y casi media hora más sobrevolando el aeropuerto de destino esperando permiso para aterrizar, al parecer por problemas de tráfico aéreo. De Barcelona a Catania, donde está el aeropuerto, el vuelo dura unas dos horas. En resumidas cuentas necesitas un día para llegar y otro para volver. Así que de los cinco días previstos para visitar Sicilia de hecho solo contábamos con tres.

El aeropuerto de Catania parece estar en obras por todas partes. Nuestra primera impresión ya anuncia que necesitamos una adaptación rápida al nuevo medio. Recoger el coche de alquiler requirió primero localizar la oficina, a unos quinientos metros de la salida, y luego esperar a que un empleado metiera unas llaves en una máquina, y luego empezar un diálogo con esta para que se volviese a abrir y entonces cogerlas. Otro buen paseo y ya tenemos los vehículos. Configuramos entonces el navegador y los teléfonos. Se recomienda un buen copiloto, que te ayude durante las conducción, pues es el momento de lanzarse al modo de conducir de la isla, que por decirlo de alguna manera es muy particular. Apenas hemos visto semáforos, las líneas de separación de carriles apenas existen; hay muchas motocicletas que salen de sitios inverosímiles con ligeros avisos; los peatones deben dejar claro que quieren atravesar una calle y lanzarse. No deben dudar de su decisión. Entonces los vehículos frenan y ellos cruzan. Pese a lo caótico que nos pareció al principio, a las pocas horas nuestros conductores ya se desenvolvían con naturalidad en el ecosistema vial siciliano.

Sicilia es una isla muy grande. Tiene 25711 km2. Es decir tres veces y media la superficie de todas las Canarias juntas. Incluye varios archipiélagos menores como las islas Egadas, islas Eolias y otras. Es una de las veinte regiones en que se divide Italia y una de las pocas que tiene un estatuto especial. Los habitantes son unos 5 millones y una densidad de 200 h/km2 . (Canarias tiene unos 2,3 millones y una densidad de 305 h/km2). La forma de la isla es triangular o tal vez trapezoidal. Está separada de la península italiana por el estrecho de Mesina y de la costa de África por el estrecho de Sicilia.
Visitar Sicilia requiere bastante tiempo, tal vez quince días o más, así que en apenas tres días poco se puede ver. La isla puede dividirse en cuatro partes, El Noreste con Catania, el monte Etna y Taormina; el Sur con Siracusa, Noto y Ragusa; Palermo al Noroeste y Agrigento al Suroeste. Nuestra elección fue la siguiente: Desde Catania atravesamos la isla hasta Enna y luego nos dirigimos hacia la costa para visitar Cefalú, una parada obligada. Luego nos dirigimos a Palermo, la Capital de la región, donde pasamos dos días. Desde Palermo atravesamos de nuevo la isla con dirección a Siracusa, donde pasamos una noche. Al día siguiente visitamos la isla de Ortigia y las ruinas griegas y romanas. Antes de iniciar el regreso a Catania, nos desviamos para visitar Noto. Finalmente regresamos y pasamos la noche en un hotel próximo al aeropuerto para tramitar la devolución de los coches de alquiler y tomar el vuelo de regreso.
Sicilia tiene una historia extraordinaria. Su posición central en el Mediterráneo entre Europa y África, entre Oriente y Occidente la ha hecho protagonista de numerosos pueblos que se la disputaban desde los más remotos tiempos. Sus prehistóricos habitantes pronto se vieron desplazados por otros pueblos llegados del mar, cartagineses, griegos, romanos, bizantinos, árabes, normandos, franceses, españoles… Así que todos estos pueblos han dejado sus huellas que se manifiestan de manera muy notoria en los extraordinarios monumentos que se encuentran por doquier en la isla y suponemos han conformado también lo que han sido y son los sicilianos.
Nuestra visita tan breve, no puede ir más allá. Te ofrecemos una serie de fotografías y algunos breves comentarios como subtítulos de las mismas.









Sicilia nos parece bastante cercana. No sabemos muy bien por qué. En estos pocos días, a pesar de la lluvia y del frío nos hemos sentido confiados y seguros. Sus castillos normandos, nos traen a la memoria que fueron también normandos los primeros conquistadores de las Islas. La corte de Roger II de Sicilia acogió al geógrafo ceutí Al Idrisi, que ya nos nombró en su Tabula Rogeriana. El Etna que se mostró esquivo durante nuestra visita, es también un volcán como el Teide aunque su naturaleza se nos antoja más atormentada y temblorosa como sin duda saben los sicilianos. Junto a la fuente de Aretusa en Ortigia hay dibujada sobre el pavimento de una plaza una espiral de Arquímedes. También algunas de nuestras islas están llenas de espirales…

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