Crónica de un fin de semana en el País Vasco
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Notas de un cuaderno de viajes.
Canarios viajeros a bordo de un Airbus A320. Viajamos hacia Bilbao, algunos de nosotros sin cometido alguno. Al menos quien escribe estas notas no espera ver o hacer algo en concreto. Como se dice ahora, la intención es dejarse llevar. Hemos cargado nuestra pluma de tinta. Vanas esperanzas de escribir, durante el vuelo, algo interesante en nuestro pequeño cuaderno moleskine, nuevo, inmaculado, perfecto.
Esta mañana, todavía en las islas, casi en la madrugada, buscamos en nuestra pequeña librería algún libro que nos diese información sobre Bilbao, pero no encontramos nada. Es normal pues los libros, también los nuestros, poco a poco van desapareciendo de nuestras casas, camino, en el mejor de los casos, de un trastero, o peor aún, depositados en el contenedor de papel para reciclar. Sin embargo, en medio de la oscuridad, sobre una mesa en la que había una pequeña torre de libros desordenados encontramos un pequeño ejemplar titulado Paisajes del alma, una colección de treinta y cuatro artículos de MIguel de Unamuno, el conocido poeta, filósofo y escritor bilbaíno, vinculado a nuestras islas y, a Fuerteventura en particular, a la que llegó en febrero de 1924, y en la que vivió cuatro meses, hasta su fuga a París. El motivo, el destierro o confinamiento al que se vió sometido por sus críticas al Rey Alfonso XIII y al Directorio Militar de Miguel Primo de Rivera. Abrimos nuestro librito y unos de los artículos se titula Del Bilbao mercantil al Bilbao industrial. Nos puede servir, pensamos, y va directo a la mochila para leerlo en el avión.
…continuamos nuestro vuelo sobre el Atlántico. Acabamos de leer Del Bilbao mercantil al Bilbao industrial. El mejor resúmen del contenido lo da el propio título. Publicado el uno de enero de 1924 en El Liberal. Recuerda Unamuno sus vivencias de 1874, cuando tenía 10 años, un Bilbao chiquito, cita la Plaza de la República de Abando a donde iba los domingos a ver corros de bailes y cantares. Recuerda sus lecturas sobre un Bilbao desaparecido, más antiguo aún, con las riberas del Nervión -el río que atraviesa la ciudad- pobladas de hileras de robles y de numerosas huertas que producían hermosos frutos y donde el aire olía a azahar de limoneros y naranjos. A principios del siglo XIX se propone a Bilbao como una ciudad ideal para el comercio del Norte y con las dos Castillas. Nace así una ría comercial por donde entran y salen mercancías, que lo hacen crecer. Se desarrolla una cierta industria pero es el comercio el que lo impulsa todo. Tras numerosas crisis surge el Bilbao de los Altos Hornos y entonces el Bilbao mercantil cede su mentalidad liberal y burguesa ante el Bilbao de las grandes industrias, las siderúrgicas, la agitación obrera, el socialismo proletario. Todo parecía venirse abajo, el viejo, noble y cívico liberalismo. Crisis de las ideas. Las ideas según Unamuno cobran vida con el comercio. Concluye que rigen el mundo no solo los forjadores de ideas sino sus repartidores. Lo afirma por sí mismo. El es un forjador de ideas que al ser repartidas y distribuidas cambian. Por eso, este comercio de ideas le ha hecho liberal. Finalmente lamenta la desaparición del viejo cauce del Nervión que ya no tendrá el aroma de los azahares… pero a pesar de todo afirma que viva y crezca Bilbao, pues así también él crece y vive.
Con esta pequeña guía en la cabeza nuestro avión inicia el descenso. Lo anuncia el comandante. En veinte minutos estaremos en el aeropuerto de Bilbao.
San Mamés
Apenas nos instalamos salimos a caminar y conocer esta importante ciudad vasca. Nuestros primeros pasos nos llevan por amplias avenidas y vemos no muy lejos el moderno estadio de San Mamés donde juega el Athletic Club. El equipo y su afición dan carácter a la ciudad y en esta zona es habitual ver numerosos aficionados vistiendo la camiseta rojiblanca.

Algunos edificios singulares
Magnífico el aspecto de este rascacielos de 165m, 41 plantas: la Torre Iberdrola, del arquitecto argentino César Pelli.
Edificio BBVA con una columnata corintia espectacular.
El palacio Chávarri, actual Subdelegación del Gobierno.


El museo
El Guggenheim Bilbao, sin duda la gran atracción turística de la ciudad, obra del arquitecto Frank Gehry. La creación de este museo ha sido capaz de cambiar la imagen de la villa bilbaína que poco a poco ha pasado de ser una ciudad industrial a una ciudad de servicios entre ellos la cultura y el turismo.

Otras ciudades
El río se convierte en ría al acercarse a la desembocadura, cuando se hace navegable. Por aquí se encuentran numerosas ciudades de nombres familiares, Portugalete, Santurce, Guecho, aquí pudimos ver, en plena actividad, el famoso Puente de Vizcaya, un puente transbordador que enlaza las dos orillas del Nervión entre Portugalete y Guecho.

San Sebastián
Llegamos a Bilbao, pero no quisimos perder la oportunidad de visitar San Sebastián, la ciudad turística por excelencia del País Vasco; pensábamos hacerlo viajando en guagua o autobús, pero fue imposible conseguir plaza y luego comprendimos por qué. Como alternativa, alquilamos un coche y nos plantamos en la ciudad guipuzcoana en poco más de una hora, por una autovía de peaje. Nos llevamos una sorpresa pues se trataba de un día grande de fiesta en la ciudad, donde se celebraban unas tradicionales regatas de traineras, evocando la actividad marinera de los cazadores de ballenas vascos. Fiesta por todo lo alto. Bandas de música, desfiles y colorido en un día de sol espectacular. Paseo por la ciudad y también obligado recorrido por la playa de La Concha, hasta el denominado Peine del Viento, tres esculturas de Eduardo Chillida junto al mar, a los pies del Monte Igueldo.

Para finalizar
Debemos dejarlo aquí. Venir un par de días al País Vasco apenas da para nada. Lo poco que hemos visto, nos ha gustado mucho. Sorprende el nivel de desarrollo económico, muy elevado a nuestro entender. Disfrutamos de dos días espléndidos. Moverse por Bilbao, por ejemplo, nos ha parecido muy cómodo e incluso barato, el metro, dos líneas con un tramo común y al que se accede y del que se sale se por una especie gusanos o crisálidas acristaladas, nos parece de lo mejor. El estudio de Norman Foster ha diseñado unas cavernas generosas en cuanto al espacio. ¿Qué decir del euskera? Casi todo está rotulado en euskera, pero también en español. A veces oíamos a gente que lo hablaba, pero en general siempre nos entendimos español perfectamente. En este artículo hemos usado los nombres de las ciudades en la versión en castellano solo porque nos parecía más coherente. Hablar de la gastronomía casi requeriría un tratado aparte, aunque nuestros recuerdos de otra visita hecha en los años 80 a San Sebastián, nos indican que las cosas -nos referimos a las tapas, el vino, los pintxos- eran de bastante mejor calidad.
Comenzamos este extraño artículo, hablando de, o quizás hablando con Miguel de Unamuno, citamos y comentamos su artículo Del Bilbao mercantil al Bilbao industrial. Ahora, pensamos, debería continuar su trabajo añadiendo una segunda parte, algo así como Del Bilbao industrial al Bilbao de los servicios. Porque al parecer este es claramente otro Bilbao.
Finalmente diremos que ese pequeño librito que citamos al principio, Países de Alma, contiene otros artículos referidos a Fuerteventura agrupados como Divagaciones de un confinado. Y estos son sus títulos: Este nuestro clima, Los reinos de Fuerteventura, La leche de tabaiba, La aulaga majorera, La Atlántida, El gofio.
Estos son de alguna manera nuestros paisajes inversos o de contraste con aquellos que hemos visitado. Nos sorprendemos de escuchar un trueno en la madrugada, -eso le decíamos al bilbaíno- porque no sabemos que hay ciudades en el Norte en la que llueve uno de cada tres días. Estas islas se hunden hacia las profundidades a pocos metros de la orilla, mientras en Norte las plataformas costeras plácidamente se adentran kilómetros en la mar. Montes y barrancos casi siempre desnudos frente a valles umbrosos poblados de animales y cubiertos de oscuras e intrincadas selvas. Millones de años para construir con violencia montañas de fuego desde el fondo del océano, millones de años para depositarlas en los sedimentarios fondos del Norte y luego suavemente plegados y emergidos. Patas y pinzas rojas de pensativos cangrejos moros frente a los oxidados peines del viento del Norte. Viajar para conocernos.
Agradecimientos.
Viajamos a Euskadi dejándonos llevar. Nunca mejor dicho. Sobre todo si nos guían dos jóvenes experimentadas viajeras, DSA y ASA así como una planificadora vocacional EAA. Gracias a todas.

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