La Montaña Blanca es la puerta de entrada habitual para ascender al pico del Teide. Pero este perfecto domo volcánico, además de servir como lugar de tránsito, tiene mucho más que enseñar si prestamos atención al paisaje.
- Dónde: Parque Nacional del Teide, Tenerife.
- Dificultad: Fácil. Este sector del sendero de ascenso al Teide transcurre por pista de vehículos.
- Imprescindible: Protección solar, gorra o sombrero. El calzado de montaña, la ropa de abrigo y el chubasquero es obligatorio en invierno, pero también aconsejable el resto del año. Descargar el track Descargar artículo en PDF
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Es fácil reconocer Montaña Blanca al mirar al Teide desde casi cualquier punto de su vertiente norte – noreste. Se presenta a simple vista con la apariencia de una gran duna de aristas suaves y colores amarillos y blanquecinos, en contraste con los grandes bloques de roca volcánica, principalmente de basaltos, obsidianas y fonolitas que la rodean.


El domo de Montaña Blanca, con una altitud de 2.820 metros sobre el nivel del mar, pertenece al edificio volcánico del complejo Teide – Pico Viejo. Durante su formación, debió elevarse lentamente debido la salida de lavas muy viscosas que fueron amontonándose y creando su actual forma de cúpula. Tras volverse la erupción más explosiva, cubriría toda su extensión de pequeños piroclastos de pumita extendiéndose por sus alrededores hacia la Montaña Rajada, La Fortaleza y las Minas de San José, creando la imagen vívida que hoy tenemos de este sector de Las Cañadas.
En la actualidad, subir a Montaña Blanca permite realizar un recorrido a pie por la geología del Teide y ser al mismo tiempo testigos directos de su historia.
Sendero de Montaña Blanca
Tomaremos el sendero PNT 07 Montaña Blanca – La Rambleta, que comienza en la orilla de la carretera a 2.393 metros de altitud. Pronto comenzaremos a ascender paralelos al domo de Monataña Rajada y grandes enormes coladas del propio volcán Teide. Para aliviar la pendiente, el camino serpentea entre los pliegues del relieve de la montaña, haciendo el paso muy llevadero. Además, nos encontramos en el mes de febrero, en una mañana fría pero soleada, dándose las condiciones perfectas para disfrutar de nuestra actividad.



Dejando atrás Montaña Rajada, las impresionantes vistas panorámicas nos permiten divisar desde La Fortaleza, el Portillo, la Montaña de Guamaso hasta las edificaciones de observación astronómica de Izaña, con una claridad poco habitual que nos da una visión incluso del final macizo de Anaga. Superado el cruce con el sendero TF 41 Playa del Socorro – Pico Teide (Ruta 040) nos encontraremos con el punto marcado en el mapa como refugio de Montaña Blanca (no confundir con el refugio de Alta Vista) y el Teide comienza a caer sobre nosotros, tomando un ángulo que no nos permite ver su cima durante buena parte del recorrido.



Los huevos del Teide
En medio del camino, pronto llamará nuestra atención una gran bola redonda de roca que permanece en mitad del camino y que, claramente, no pertenece a esta parte del paisaje. Se trata del primero de los huevos del Teide, grandes masas ardientes de lava y material volcánico que descendieron a toda velocidad por la ladera, tomando su forma redondeada mientras iban enfriándose durante la caída. Así, un poco más arriba encontraremos más de estas formaciones dispersadas a lo largo de la falda de la montaña. Seguro que más pronto que tarde tendremos una publicación dedicada en exclusiva a este peculiar fenómeno.

Seguiremos avanzando un kilómetro más, sorteando la nieve endurecida que resiste a lo de extensas manchas en las zonas de sobre hasta llegar al cruce con la verdadera subida al Teide, donde se ha establecido el punto de control del nuevo permiso y el material obligatorio necesario para el acceso a la parte más exigente de la ascensión.
Alto de Montaña Blanca
En lugar de continuar subiendo, tomamos el estrecho desvío por el sendero PNT 07.1 (Ramal al Alto de Montaña Blanca). Aquí se encuentra una de las zonas de vivac del propio Teide, que a nuestro paso nos recuerda la espectacular noche estrellada que pasamos justo aquí hace unos años, metidos en los sacos de dormir al raso. Pronto llegaremos al punto final de la ruta. El alto de Montaña Blanca se sitúa algo por debajo de la cima final, pero ofrece una vista completa de todo el sector de Siete Cañadas y las principales hitos representativos del antiguo volcán Las Cañadas, desde El Filo hasta Montaña Guajara.



Antes de emprender el camino de regreso decidimos comer nuestro bocadillo junto a la caseta de los guardas, donde vemos cómo eficazmente impiden la subida al Teide de todas aquellas personas que no se encuentran bien equipadas, pese a mostrar su respectivo permiso. Hacen bien su trabajo, puesto que el sendero es peligroso en invierno, presentando pasos de hielo y rachas de viento a partir de los 3.200 metros.
Tras intercambiar con los trabajadores algunas experiencias comunes y recibir algún consejo por su parte para nuestra próxima subida al Teide en invierno, podemos ver que, como hemos comprobado hoy, el control del Parque Nacional a cargo de personal cualificado es completamente necesario y debe extenderse a todo el territorio de Las Cañadas. Otra cosa bien distinta es cuánto pagar y quién debe hacerlo.

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