Nos adentramos en uno de los senderos más conocidos de El Hierro, la Ruta de la Llanía, que recorremos hasta alcanzar el mirador del mismo nombre.
- Dónde: Valverde.
- Duración: 30 min.
- Dificultad: Baja.
- Imprescindible: Unos prismáticos pueden ser de utilidad, si las nubes permiten usarlo. Descargar artículo en PDF
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De nuevo en el interior de El Hierro
En un itinerario que nos ha llevado a conocer distintos lugares emblemáticos del interior de la isla descubrimos, casi por casualidad el mirador de la Llanía.

Acabamos de estar en otro mirador, en esta ocasión el de Jinama. Aquí la niebla y las nubes bajas han hecho acto de presencia y nos han negado las esperadas vistas sobre el Valle. Algo decepcionados cambiamos de objetivo, y salimos rumbo a la Hoya de Fireba, un fabuloso cráter encastrado entre las dorsales montañosas que conforman el esqueleto de la geografía insular.

Es en el transcurso de esta última excursión, que nos percatamos de la existencia del sendero y un nuevo mirador. El de la Llanía.
Vistas ocultas sobre el valle de El Golfo
La conocida como ruta de la Llanía es un camino circular. De poco más de 4 kilómetros de longitud y perfil relativamente llano que puede recorrerse con poca dificultad en unas dos horas.
En esta ocasión nosotros hemos transitado apenas por un trecho, el que lleva desde el punto de partida de la ruta hasta el mirador. El camino se inicia en la Fuente de la Llanía, junto a la que es posible dejar el vehículo.

Ya desde el inicio nos adentramos en un bonito bosque de brezos, que crecen abrazados por infinidad de líquenes, sobre un verde manto de helechos.
Iniciamos el sendero rumbo al mirador, que está a poca distancia, con la esperanza de que la ausencia de nubes – no las hay, al menos a esta altitud – nos permita disfrutar de buenas vistas.
Tras recorrer poco más de cien metros se abre ante nosotros un claro. Sabemos que el mirador está girando a la izquierda, pero algo llama nuestra atención en dirección contraria. Nos acercamos y descubrimos un árbol de cierto porte, cuyo tronco se encuentra sobre una extraña estructura de cemento.
Al aproximarnos vemos que se trata de una estructura ingeniosa. Un invento destinado, a nuestro entender, a recoger el agua de la bruma que destila de las ramas de este brezo. La superficie lisa he inclinada de la base dirige el flujo de agua a un canal que termina en una suerte de aljibe. Rápidamente nos viene a la memoria la leyenda del árbol Garoé, uno de los símbolos naturales de la isla.


Tras curiosear un rato por los alrededores retomamos el rumbo hacia nuestro destino, alcanzando en poco minutos el Mirador de la Llanía.


Nos apresuramos a asomarnos y comprobamos con decepción que todo este tiempo hemos estado por encima de las nubes, y que éstas siguen estando ahí, retenidas suavemente entre el alisio y las escarpadas montañas que rodean el valle.



No importa a que mirador nos acerquemos. La isla parece empeñada, una vez más, en privarnos de verla desnuda desde lo alto, y tan solo nos deja entrever sus cumbres más elevadas.
Algo decepcionados por no poder disfrutar del espectáculo, pero con la agradable sensación de haber culminado un corto pero bonito paseo, emprendemos el camino de vuelta.
Dejamos para otra ocasión el recorrido al completo de la ruta de la Llanía, pues intuimos que la Hoya de Fireba y este mirador recien descubierto son solo dos de los atractivos que esconde este sencillo itinerario por las cumbres herreñas.
Más microAventuras en los alrededores
Son ya muchas las microAventuras que hemos vivido en esta isla, la más occidental de las Canarias. Si estás de visita y quieres aprovechar que aquí las distancias son, en general, cortas, no dejes de pasarte por otros lugares de interés, como la Ermita de San Salvador, el Pico de Malpaso, o el mirador de Las Playas.

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