En el oeste de la isla de El Hierro, en lo alto de un imponente acantilado, se encuentra este mirador con vistas panorámicas sobre todo el Valle de El Golfo.
- Dónde: Frontera.
- Duración: 1 hora en coche desde la capital.
- Dificultad: Baja.
- Imprescindible: Unos prismáticos pueden ser muy útiles para disfrutar de las vistas. Descargar artículo en PDF
(Exclusivo para suscriptores)
Acceso prohibido al fin del mundo
Si nos sigues con cierta frecuencia habrás notado que nos encanta la isla de El Hierro. Será por su tamaño, que nos permite recorrerla con rapidez, o quizás la razón esté el acentuado contraste entre sus paisajes. De lo que no cabe duda es de que,en la isla del Meridiano, es imposible recorrer unos pocos kilómetros sin topar con algún punto de interés.
Uno de estos lugares que hemos intentado visitar en todos nuestros viajes a la isla es el Mirador de Bascos.

Estamos ante un oteadero localizado sobre un risco, en el extremo noroccidental de la isla. Las guías turísticas prometen vistas de escándalo a la vez que advierten de que el acceso se encuentra cerrado por peligro de derrumbe. Hemos visitado el lugar en varias ocasiones en los últimos 5 años y podemos certificar que todavía es así.

En cualquier caso, es posible admirar el entorno y disfrutar del magnífico paisaje circundante sin necesidad de traspasar la valla.
Llegar al mirador
Es sencillo llegar en coche hasta el pie del mirador. El lugar, en términos canarios, está lejos, lo mires por donde lo mires. Tanto desde Tigaday como desde Valverde el trayecto te llevará alrededor de una hora de camino.
El risco que promete tan impresionantes vistas se encuentra una vez pasado el santuario de Nuestra Señora de los Reyes, patrona de la isla, y el Sabinar, en el extremo norte de la zona de pastos de La Dehesa.
Una vez allí nos acercamos a la valla dispuesta para evitar el acceso. Se trata de un entramado de alambre hueco, que nos permite ver tanto el mirador como el precipicio justo debajo.
Aun con la molestia del verde enrejado de por medio la panorámica sobre la costa es inigualable. Desde aquí se divisa todo el litoral de El Golfo, desde el Pozo de la Salud hasta los Roques de Salmor.


El día nos ha recibido con nubes y el fresco reinante envuelve el ambiente en una atmósfera particular. Estamos a más de seiscientos metros sobre el nivel del mar, y hace viento aquí arriba, razón de más por la que debemos evitar la tentación de saltarnos la valla y acercarnos al mirador.
Y la montaña acogió a Sabinosa
Unos metros antes de llegar al acceso, junto a un hueco en el que es posible aparcar, se puede acceder al borde de un barranco, encastrado entre dos muy verticales paredes. Desde aquí, ya sin vallas de por medio, se ve también el valle, en particular la impresionante ladera que cae desde las alturas hacia el mar.
Hemos rescatado un par de videos que grabamos en una de nuestras visitas anteriores, en aquella ocasión en un día despejado.
A pesar de las nubes que nos reciben hoy el paisaje no pierde un ápice de belleza.

A medio camino entre el mar y la cima, en el que probablemente sea el lugar más inaccesible de toda la isla, se encuentra la solitaria localidad de Sabinosa. Una sinuosa carretera que asciende desde la parte baja de la isla permite llegar a este, el pueblo más occidental de las Canarias.

Pasamos un rato con la mirada puesta en el blanco caserío, tratando de imaginar lo dura que debió ser la vida aquí en tiempos pasados, en tan remoto e inhóspito lugar del archipiélago.
El aire fresco reinante nos invita a marchar, casi como queriendo abrir hueco para los siguientes visitantes que se acerquen, picados por la curiosidad como nosotros, a tan recóndito lugar.
Enfundamos nuestras cámaras de fotos en sus estuches y retomamos nuestro periplo por el resto de la isla, con la esperanza de que en nuestra próxima visita por fin sea posible acceder al Mirador de Bascos.
Más en las proximidades de los pastos de La Dehesa
Para llegar al Mirador de Bascos tendrás que atravesar el Sabinar, por lo que no puedes dejar de detenerte a admirar la espectacularidad de las archiconocidas sabinas y sus troncos retorcidos.
Al regresar, si tu ruta va hacia el sur, parada obligada es el Faro de Orchilla y sus alrededores. Si por el contrario te diriges al norte, tienes a relativamente poca distancia la Playa del Verodal, el Arco de la Tosca y, algo más allá, la costa de Arenas Blancas.

Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.