Una ruta circular a la isla de La Gomera en coche nos llevó a encontrarnos, por casualidad, en este lugar sorprendente. El mirador de Alojera, de camino a la popular localidad de Valle Gran Rey, es un impresionante balcón con vistas a la inmensidad del océano Atlántico.
- Dificultad: Muy sencilla. Un corto camino a la sombra conduce directo al mirador.
- Imprescindible: Agua y algo de comida, puesto que el lugar es perfecto para reponer fuerzas. Descargar artículo en PDF
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Un encuentro inesperado
Nos propusimos dar la vuelta completa La Gomera, así que después de una jornada entre incontables curvas cerradas por las carreteras que serpentean entre los barrancos de la isla, encontramos el saliente perfecto de la vía en un aparcamiento bajo la sombra de la vegetación. Sin saberlo, esta parada, más que necesaria después de recorrer los 33 kilómetros que separan nuestro alojamiento en Hermigua de este punto por la vertiente norte de isla, nos proporcionaría el descanso físico y mental perfecto antes reanudar nuestro viaje.

Tras observar el entorno encontramos la entrada de un camino entre los árboles, una mezcla de matorral, acebiños y cedros que nos proporcionan aire fresco y protección contra el sol, implacable en este día. El camino es ancho y permite el paso de un coche perfectamente, sin que ninguna señal lo impida, pero decidimos adentrarnos a pie para desatascar nuestras articulaciones y caminamos hasta donde nos lleva la curiosidad. No tardamos en llegar al final, cuando una escalera de piedra nos lleva directos al mirador.



Asomados al océano Atlántico
Instantáneamente, quedamos asombrados por las vistas. Chocamos contra el viento que asciende desde el mar hasta nuestra cota de 1.000 metros y desde aquí tenemos una vista increíble del Atlántico, que también se escucha pese a nuestra elevación, mientras podemos observar con detalle el relieve de las montañas y los barrancos.
En seguida reconocemos que deberíamos estar divisando las islas vecinas de El Hierro y La Palma, ocultas por la franja de nubes que se está formando justo ante nosotros. Una pena, tras confirmar nuestra intuición en el mapa, como también nos lamentamos de no regresar con un archivo fotográfico mayor de la panorámica del lugar con el pueblo de Alojera incrustado en el paisaje. Es lo que ocurre muchas veces con los mejores momentos de un viaje, cuando el disfrute hace que nos olvidemos incluso de la cámara que nos cuelga del cuello.


Punto y seguido en este viaje a La Gomera
Reanudamos la marcha con muchos kilómetros acumulados tras varios días recorriendo la isla en coche y a pie, pero con otros tantos por delante. En este mismo viaje disfrutamos del mirador del Morro de Agando entre la niebla, los chorros de Epina o el faro de San Crisrtóbal, entre las interesantes paradas que añadimos a nuestro viaje a La Gomera.
Otros viajes nos permitieron disfrutar de otras vistas memorables en lo alto de la Fortaleza de Chipude, las tierras rojas en la Montaña del Cepo o el punto de mayor altitud de la isla, en el Alto de Garajonay.

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