En esta corta ruta llegaremos hasta uno de los balcones más expuestos de la isla de Tenerife, el mirador de Aguaide, con vistas impresionantes al océano Atlántico y otros detalles presentes en el paisaje.
- Dónde: Chinamada, Anaga. Tenerife.
- Dificultad: Fácil. El trayecto es corto y cómodo, aunque hay zonas expuestas a caídas al vacío.
- Imprescindible: Calzado de montaña y ropa impermeable son básicos en este terreno deslizante en época de lluvias. Descargar artículo en PDF
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Nos encontramos en la pequeña población de Chinamada, un pintoresco caserío incrustado en el relieve de las abruptas montañas del macizo de Anaga. Hemos llegado temprano, después de más de una hora de carretera y mucho antes de que se ocupen los pocos aparcamientos disponibles en el lugar, por lo que iniciamos el recorrido con el fresco de las primeras horas de la mañana.
El corto camino al mirador de Aguaide
Nuestro camino parte desde la plaza que comparten la iglesia de San Ramón y el centro ciudadano de Chinamada, justo en el paso del popular sendero PR-TF 10 Cruz del Carmen – Punta del Hidalgo, motivo por el cual en poco tiempo la zona se llenará de senderistas que toman el desvío hacia nuestro destino para disfrutar de las vistas del mirador de Aguaide. El recorrido que debemos hacer se encuentra claramente marcado y los primeros metros transitan entre huertas y casas-cueva que todavía se mantienen gracias a los habitantes del caserío.


En mitad de la ruta nos encontramos con el saliente de otro mirador, el del Roque de los Pinos, una formidable pirámide que se eleva desde el fondo del barranco del Tomadero y que posee la peculiaridad de albergar los únicos ejemplares de Pinus canariensis silvestres que existen en el macizo de Anaga (Wikipedia). El paseo está resultando muy cómodo de transitar, aunque las lluvias recientes han invadido el camino de charcos y zonas embarradas que obligan a tener cuidado, sobre todo en la parte final, donde hay mayor exposición al vacío.

En poco menos de media hora llegamos a la pequeña cima del morro Aguaide, un pequeño promontorio de rocas que corona el final del camino, a 633 metros de altitud. Encontramos que el acceso al mirador está prohibido por riesgo de desprendimientos, bien señalizado y bloqueado por una barrera de madera. No nos importa quedarnos unos metros antes del acceso, puesto que las vistas son igualmente magníficas. Desde aquí tenemos una visión panorámica del relieve de Anaga con el Teide a lo lejos, mientras aparecen los riscos de Cueva Pepe y Los Helechos continuando la mirada hasta la Punta del Hidalgo en la costa.
El macizo de Anaga es una de las partes más antiguas de Tenerife, constituyendo uno de los tres sectores separados entre sí que probablemente formaron tres islas independientes –Anaga, Teno y Roque del Conde–, antes de unirse en una sola (Instituto Geográfico Nacional). Por este motivo encontramos un territorio intensamente erosionado por el viento y el agua, en contraste con el resto de la isla. Así, deteniéndonos en el paisaje podemos observar el predominio de una roca lisa y gris cargada de líquenes, tierras enrojecidas y numerosas cuevas de gran tamaño que confirman el largo paso del tiempo.




Un final amargo
Hemos estado solos durante todo el tiempo. La tranquilidad del lugar se rompe cuando aparecen dos turistas que, sin ningún tipo de preocupación, se saltan la prohibición de acceder al mirador. Estamos acostumbrados a ver escenas como esta en Canarias y, aunque si bien es cierto que existe una tendencia a la sobreprohibición de nuestro territorio, las normas deben ser iguales para todos. Pese a ello, los legisladores no parecen preocupados por el incumplimiento que habitualmente practican determinados colectivos.

Es hora de volver. De camino al aparcamiento nos cruzamos con una larga fila de personas en sentido contrario, en la que se mezclan grupos de turistas, senderistas y algún que otro local dando un paseo. Viendo la carga que tendría que soportar el mirador, la prohibición de acceso parece justificada. Finalmente, hemos tenido suerte de poder disfrutar del lugar para nosotros, antes de que llegue la marabunta.
Micro aventuras en Anaga
La pequeña península de Anaga está llena de rincones para disfrutar del senderismo y de la naturaleza. El sendero de los sentidos, el bosque de los enigmas, la presa de Tahodio o el Pico del Inglés son algunos de los lugares que merecen una visita.

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