Con motivo de la reciente visita del papa León XIV a las Islas Canarias y dada la relevancia del hecho, escribimos hace unas semanas un par de artículos. El primero de ellos trataba de algunas bulas papales importantes relacionadas con nuestro archipiélago, Clementes, Eugenios, Sixtos, Benedictos… , el segundo lo titulamos Tres Cristos solitarios donde hacíamos referencia a tres imágenes muy veneradas en Gran Canaria y Tenerife por los fieles de la Iglesia católica.
- Descargar artículo en PDF
(Exclusivo para suscriptores)
Y tres
Hoy queremos añadir un tercero con algunas atropelladas imágenes tomadas en el Puerto de Santa Cruz de Tenerife, donde asistimos a la misa que cerraba los actos de la histórica visita papal a Canarias antes de emprender viaje a Roma.
El viaje
Esta primera visita a España de León XIV, duró una semana, del 6 al 12 de junio. Comenzó en Madrid, continuó en Barcelona y los dos últimos días 11 y 12 transcurrieron en Gran Canaria y en Tenerife.
El seguimiento del viaje a través de los medios de comunicación ha sido extraordinariamente amplio y transmitido en directo. Hubo gran cantidad de actos en diferentes puntos de las islas, algunos especialmente emotivos, primero en Gran Canaria, Puerto de Arguineguín, Catedral de Santa Ana, misa en el Estadio Insular, y después en Tenerife, encuentro con emigrantes en Las Raíces, Plaza del Cristo y finalmente la despedida con misa en el Puerto de Santa Cruz. En todos los actos el papa leyó discursos adaptados a las circunstancias de cada uno de ellos.

Microaventura bajo el sol
Unas treinta y cinco mil personas permanecieron durante cinco o seis horas bajo un sol implacable en una explanada del puerto de Santa Cruz habilitada para la celebración de la misa con la que el papa León XIV cerraba su viaje apostólico a España. Ello requirió una extraordinaria dosis de paciencia para aguantar el calor y las incomodidades de tan larga espera. Reconozcamos la encomiable labor de los numerosos voluntarios que en un primer momento recibieron amablemente a los asistentes en los controles de acceso. Proporcionaron gorras con visera para protegerse del sol, agua fresca, chocolatinas, bolsas, incluso plátanos frescos, que sin duda contribuyeron a evitar más de un desvanecimiento.Tantas horas dan para mucho, observar el cielo, de purísimo color azul, la cordillera de Anaga con sus hermosas montañas, drones, helicópteros y gaviotas sobrevolando Santa Cruz. También algunas actuaciones musicales, como la de los Sabandeños entretuvieron a los asistentes. Lamentablemente, la mayor parte del tiempo, las cinco pantallas enormes no se utilizaron correctamente.

En determinado momento, con más de una hora de retraso, se empieza a sentir un bullicio que indica que el papa llega al recinto. Algunos indican que pasará por aquí, pero al poco rato otros dicen que no, que va por otro lado. Finalmente el papa pasa ante nosotros y lo saludamos con las manos en alto. Llevamos más de tres horas esperando y ha pasado ante nosotros ¡en 8 segundos!

La celebración eucarística
León XIV va camino del presbiterio donde le esperan el Santísimo Cristo de La Laguna y la Virgen de Candelaria.

Comienza la misa. Nos ayudamos con un pequeño librito que contiene los textos litúrgicos de la celebración. Apenas podemos ver la figura del papa y los concelebrantes desde tan lejos.Tampoco nos ayudan demasiado las imágenes de las pantallas, pues la luz es cegadora. El cansancio seguramente hace que la misa parezca interminable. La música, sin embargo, nos parece magnífica, especialmente el coro y sus solistas. Las notas que en algunos momentos evocan la música canaria nos emocionan. Al final, la bendición papal y el himno a Nuestra Señora de Candelaria cuya letra muchos asistentes conocían nos hace agitar las manos en señal de despedida. Decimos adiós a León XIV.


Y luego todo lo demás
Al ser un acontecimiento multitudinario, habrá seguramente miles de opiniones —tantas como asistentes— sobre el histórico viaje de León XIV. Analizarán sus discursos, lo que dijo o lo que cayó, lo que muchos esperaban del viaje y quedaron satisfechos o decepcionados. Dejamos constancia de al menos una decepción, no menor, sentida por una de nuestras lectoras que nos dice:
Nos hubiese gustado que la Virgen de Candelaria, Patrona de Canarias, llevada a América por los canarios, venerada en numerosos países americanos, entre ellos Perú —donde su festividad está declarada Patrimonio Inmaterial de la Humanidad— fuese distinguida por el santo padre con la Rosa de Oro, como lo fue, en este viaje, otra advocación mariana.
Quizá no nos conoce lo suficiente o tal vez fuese por las prisas.

Enlace al video:
Nota
Las fotografías y el video han sido hechas con la cámara de un teléfono y desde el lugar que nos asignó la organización, bastante alejado de la zona central.

Deja una respuesta
Debes iniciar sesión o registrarte gratis en Mi Lainakai para comentar.