En Icod de Los Vinos, el municipio tinerfeño donde se encuentra el Drago milenario, hay una curiosa instalación que bien puede visitarse en este tiempo de vacaciones infantiles. Se trata del Mariposario del Drago. Es un espacio no muy grande, que recuerda un invernadero, con temperatura relativamente alta y bastante humedad. La instalación está dedicada a albergar pequeñas poblaciones de mariposas adultas que vuelan por el recinto donde se les proporciona alimento, o lo toman de las flores que tienen las numerosas plantas que hay en el interior. Podemos ver también un pequeño estanque con peces y tortugas. Algunas aves de vistosos colores, que no comen insectos, vuelan por el mariposario. Hay instalaciones dedicadas a la cría así como espacios con paneles para labores educativas donde se explican los ciclos vitales de las mariposas, las adaptaciones evolutivas o los problemas de su progresiva y alarmante desaparición.
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De las mariposas que hemos visto sólo una especie es frecuente en nuestros jardines, Se trata de la mariposa monarca, o Danaus plexippus que deposita los huevos en la Asclepia curassavica, una vistosa planta de jardín.

La farola, el radiador, el parabrisas
Nuestra visita al mariposario nos ha hecho recordar escenas de hace muchos años en relación con la abundancia de insectos. En tiempos en que la iluminación de pueblos y ciudades era bastante escasa observábamos que, al anochecer, revoloteaban alrededor de las pocas farolas que había, innumerables insectos, polillas, escarabajos, mariposas nocturnas, etc.

Recordamos también que tras un viaje por las carreteras de las islas, era común encontrar insectos estrellados contra los parabrisas y los radiadores. Tenemos la impresión de que desde hace años eso ya no ocurre. Pensábamos que era solo una impresión personal pero, por lo que parece, es una observación bastante común.

La reducción de las poblaciones de insectos
Es un hecho constatado la disminución de la abundancia de insectos. Estudios como el de Hallmann C. 2017, pone de manifiesto reducciones de hasta un 75 % en la biomasa de insectos voladores en áreas protegidas de Alemania tras un seguimiento durante un periodo de 27 años.
Otros estudios, decenas de ellos, confirman el desajuste de las poblaciones y muestran que estamos ante un problema ecológico difícil y muy importante. Señalemos como ejemplos la muerte de colonias de abejas, o la reducción del número de insectos polinizadores de plantas indispensables en la agricultura.
Podemos señalar como algunas causas, el uso masivo de distintas generaciones de insecticidas, —recordemos aquí un clásico indispensable, La primavera silenciosa de Rachel Louise Carson, 1962, una denuncia sobre los efectos nocivos del empleo de DDT—, herbicidas y fertilizantes; la desaparición de áreas silvestres, la urbanización, la agricultura intensiva, lo de siempre.

Robobees
Inspirado en los problemas de la polinización, se están desarrollando microrrobots como el Robobee del Wyss Institute de la Universidad de Harvard. Pincha en esta página para verlos volar.
RoboBees: Autonomous Flying Microrobots
Entomología
La entomología es aquella parte de la zoología que estudia los insectos. El conocimiento de los insectos es vital para la humanidad, se estima que consumen hasta un 30-40 % de los alimentos que producimos. Destruyen las cosechas, langostas, escarabajo de la papa, mosca de la fruta; producen enfermedades o las trasmiten, tifus, malaria, sueño; polinizan las plantas; producen la miel; también la seda; extremadamente valiosos en genética ,como la mosca del vinagre, Drosophila melanogaster, —este que escribe llegó a contar unas 27000—, etc.
Otra obra clásica para la iniciación a la entomología es Souvenirs entomologiques de J. H. Fabre. Puede conseguirse fácilmente en internet, aunque en Francés. En los años 60 se publicaron por Espasa-Calpe partes seleccionadas de dicha obra, que reproducimos en la siguiente fotografía.

¿Cómo comportarse en relación con los insectos?
Suponemos que con sentido común. En nuestras excursiones proponemos siempre ser respetuosos con toda la fauna y la flora con las que tropezamos. No hay que matar nada. No hay que capturar ningún bicho innecesariamente. Mira, observa, estudia, disfruta, comparte la vida. Evita en lo posible el uso de insecticidas. Históricamente, su uso negligente ha sido, además, responsable de tragedias mortales en nuestras islas.
Terminamos. Es pleno verano. Hace unos días mientras escribía esto, al caer la noche, di un paseo de más de media hora por algunas calles de Santa Cruz. ¡No vi ninguna cucaracha! Oí un grillo en la lejanía. Ayer vi, casualmente, un ejemplar de Danaus, la mariposa monarca. Salía del Parque García Sanabria. Otro día me fijé en las numerosas adelfas de los jardines, llenas de flores blancas. Ya no hay pulgones alrededor de los capullos. Aquí encontraba con poco esfuerzo la Rodolia cardinalis. En los tarahales de las costas, cada vez que tengo oportunidad, busco sin éxito una pequeña polilla, Amicta cabrerai, que hace una pequeña construcción piramidal suspendida con el vértice boca abajo.
Me temo que tal vez sea el momento de empezar a soñar con mariposas eléctricas, para alegrar el aire de nuestros campos y jardines, al estilo de los Robobees de Harvard.
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