Un apilamiento de rocas destaca en la orilla de la carretera TF-24 al acceder al Parque Nacional del Teide por La Esperanza. Las piedras de Mal Abrigo, también conocidas como roque de Mal Abrigo, señalan un lugar para disfrutar del paisaje y descubrir la historia de los antiguos canarios en esta parte, entonces remota para ellos, de la isla de Tenerife.
- Dónde: Parque Nacional del Teide, Tenerife.
- Dificultad: Fácil, aunque la ruta es corta se debe tener en cuenta el fuerte desnivel. Descargar artículo en PDF
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Las piedras de Mal Abrigo siempre han llamado nuestra atención. Se trata de un promontorio de rocas apiladas formando una estructura con apariencia de fortaleza, despertando nuestra curiosidad cada vez que las divisamos desde el coche y que en esta ocasión, al fin, podemos explorar.
Estamos muy cerca de la cumbre de Izaña, es invierno y hace frío, pero la mañana está soleada. Las condiciones son perfectas para caminar y seguir conociendo el lugar de Mal Abrigo, puesto que no solo el roque lleva este nombre. Así, nos aventuramos por una pista forestal que conduce hasta la población de Güímar ladera abajo, que pronto abandonamos para tomar otra vereda, esta vez más estrecha, que nos llevará hasta los objetivos que identificamos previamente en el mapa.





Recorriendo la historia del Mal Abrigo
Pronto nos encontramos con el refugio de Mal Abrigo, una estructura extremadamente sencilla que, según otros medios, sirvió como lugar de protección para los primeros guardas del Parque Nacional y hoy sirve como resguardo para los cazadores durante la temporada de control del muflón o del conejo. Es evidente que la construcción se utiliza de vez en cuando, demostrado por la presencia de algunos restos recientes plásticos y de comida, como cáscaras de huevo o de naranja, motivo que justifica las políticas cada vez más restrictivas de uso del Parque Nacional pese a que la existencia de un refugio de montaña siempre es una buena noticia para quienes de verdad disfrutamos de la naturaleza con respeto.


Seguimos descendiendo por el sendero, cada vez de mayor pendiente. Nuestra siguiente parada es un viejo pozo de nieve, hoy completamente destruido y sin profundidad, pero que todavía permite intuir su forma original. Un recuerdo de la profesión de los neveros, desarrollada entre los siglos XVII y XIX, cuyo propósito era recoger la nieve almacenada en estas «neveras naturales» de las cumbres de las islas más montañosas para posteriormente venderla como hielo en las ciudades.
Continuando por el mismo camino atravesamos la cabecera del barranco de Las Manos, rodeados por impresionantes diques que realizan la función de muro de contención de la montaña mientras seguimos perdiendo altura en los pocos metros que llevamos recorridos. Otro refugio surge de aprovechar las cavidades en las paredes de roca, cuya entrada está obstruida por otra creación del ser humano, de nuevo fuera de lugar.
Caminamos un poco más y encontramos nuestro último objetivo escondido en el paisaje, la fuente de Mal Abrigo. Esta construcción revela que la zona estuvo frecuentada por los habitantes de Tenerife, donde encontraban agua y abrigo (aunque fuese malo) como elementos esenciales para soportar las condiciones extremas de esta altitud.





Además de disfrutar de la montaña, realizamos un recorrido a través de la historia, reconociendo una infraestructura arcaica pero funcional en sus días. Estos caminos olvidados que antiguamente sirvieron a los habitantes de Tenerife para atravesar sus cumbres, pastorear o abastecerse de recursos, nos enseñan cómo fueron las duras condiciones de vida y de supervivencia de las generaciones anteriores. Hoy nos empeñamos en cerrar sus refugios y secar sus fuentes, en lugar de aprovechar estos ingenios para seguir disfrutando de la naturaleza y vivir parte de nuestro tiempo en ella.
Tras esta reflexión es hora de regresar a nuestro punto de salida, para lo que necesitaremos remontar el desnivel que ahora será en sentido ascendente. Una última mirada al entorno nos permite disfrutar de una vista panorámica de Anocheza que no habíamos conocido antes, trayendo a la memoria los recuerdos de nuestro paso por allí.



Micro aventuras cercanas
En las inmediaciones la cordillera dorsal de Tenerife, coronada por la montaña de Izaña, hemos compartido micro aventuras como el recorrido de ida y vuelta de la pista de Anocheza, la búsqueda de los neveros de Izaña, el Roque de Ayesa, la Ventana de Igueque o la ruta a través del sendero del Volcan de Fasnia, además de divisar el espectacular paso del cometa C/2020 F3 (NEOWISE) entre las numerosas visitas que realizamos al Parque Nacional del Teide.

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