En un artículo anterior (La advertencia • Lainakai) reprodujimos algunos fragmentos de manuscritos medievales árabes en los que se hablaba de dos Islas Afortunadas. Mostramos un par de mapamundis —uno fechado en el año 1050—, donde podíamos observar una serie de seis islas junto a la costa occidental de África; islas desde las que decían que Ptolomeo comenzó a medir las longitudes geográficas del mundo conocido.
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Decíamos allí que buscábamos señales primigenias de nuestra islas. ¡Qué extraños números! Unas veces son dos las islas, otras seis, y nunca siete que, como todos sabemos, son las islas mayores de nuestro archipiélago. Nos hemos propuesto hacer este artículo, -pidiendo ya disculpas por el atrevimiento- para mostrar las primeras y todavía débiles señales de la existencia de las islas, de sus nombres, de su situación geográfica, desde que se tiene noticia de ellas.
Como aprendices que somos en estos asuntos, lo primero que nos preguntamos es dónde hay escritas referencias antiguas sobre las islas Canarias. Hemos averiguado que hay casi un centenar de autores que las citan, aunque en clases de textos muy diferentes. Al principio de nuestra indagación, nos hemos encontrado con tres de ellos a los que, por distintas razones, nos vamos a referir aquí: Claudio Ptolomeo, Isidoro de Sevilla y Cayo Plinio Segundo.
Originales y copias
Una cuestión previa que se nos ha planteado es que no existen originales de los trabajos de estos autores. ¿Cómo es posible entonces conocer sus obras? La respuesta es que antes de la invención de la imprenta en el siglo XV, el proceso para difundir una obra era simplemente copiarla. Por tanto todo lo que se refiere a la copia y conservación de manuscritos es de vital importancia.
Lo que sabemos entonces de obras, cuyos originales hoy no existen, se obtiene por la consulta de las copias que se hicieron a lo largo de siglos. Las copias que nos han llegado hasta hoy, pueden ser de la obra completa o de partes de ella. Por distintos motivos las copias a su vez están sometidas a una fuente de errores de muy diverso tipo, por ejemplo equivocaciones del copista, desaparición de frases o fragmentos, duplicación de párrafos, adición de otros nuevos, sustitución de voces antiguas que han perdido su significado por otras nuevas, errores de oído cuando las copias se hacen dictando un texto a varios copistas, etc. Hay que tener en cuenta además que muchos textos son versiones en latín de otros escritos en griego y al revés, o también con frecuencia del griego al árabe. La traducción juega aquí un papel importante. Los idiomas a su vez evolucionan a lo largo de los siglos. Por tanto interpretar los textos antiguos es una tarea difícil y reservada obviamente a especialistas.
Claudio Ptolomeo y su Geografía
Las islas aparecen en la Geografía de Ptolomeo. Vamos a buscarlas. En la Biblioteca provincial de Santa Cruz de Tenerife hay un «Ptolomeo” de excepcional importancia, según el historiador tinerfeño B. Bonnet. ( La geografía de Ptolomeo y las Islas Canarias. Revista de historia. ) Entre otros datos transcribimos los siguientes.
Claudii Ptolemaei Alexandrini, Geographicae Enarrationis, Libri Octo. MDXLI.
La obra está traducida al latín de la primera edición griega por Miguel Villanovus, médico, y dedicada al arzobispo de Viena, Pedro Palmerio. Con esta referencia lo buscamos en Internet Archive. Seleccionamos ya la página en la que se cita a las islas Afortunadas. Es esta: ( Islas Afortunadas en Geografía de Ptolomeo. Libro IV. Cap. 6. Pág 78. ) Recortamos una captura de pantalla. En el texto en latín —la letra s parece una f— se citan seis islas con sus nombres, entre ellos Canaria insula.

La historia y trascendencia de este libro es impresionante. Para empezar fue escrito en Alejandría a mediados del siglo II d. C. Escrito originalmente en papiro, reaparece en Bizancio mil años después sobre pergamino y en griego. Se trata de una obra en la que se explica cómo realizar proyecciones geométricas de la superficie de la tierra conocida entonces, para obtener las posiciones de unos 8000 lugares, consignando dos coordenadas, la latitud y la longitud.
Para las Canarias es muy importante saber que Ptolomeo fijó en las Afortunadas el meridiano origen desde el que comenzar a medir las longitudes. (Libro I, Cap.14 y Libro VII Cap.5). Aparece tres veces el nombre de las Afortunadas haciendo referencia al meridiano que pasa por ellas.


Uno de los manuscritos más valiosos, de los sesenta y tantos que existen de la Geografía de Ptolomeo es el conocido como Urb.gr.82 y puede verse online aquí: (Urb.gr.82 | DigiVatLib). Es un acceso directo al códice o manuscrito. No se permite la reproducción, pero merece la pena acceder a este enlace porque la visualización es perfecta. Nos ha costado un buen rato encontrar en el pergamino 036v las μακάρων νῆσοι o islas de los Bienaventurados, que en las versiones latinas se traduce como islas Afortunadas. Busca también las hojas 060v y 090r que corresponden a los mapas en los que figuran las islas Afortunadas. Amplía la imagen todo lo que puedas.

Sobre los mapas en la Geografía de Ptolomeo
Los estudiosos no se ponen de acuerdo sobre si el original de Ptolomeo contenía o no mapas. Algunos manuscritos contienen 26 mapas regionales y un mapamundi. Otros carecen de ellos. La elaboración de mapas, aun siguiendo las instrucciones y datos de Ptolomeo era una tarea más difícil y costosa que la simple copia de texto. Así que no es de extrañar que sólo un tercio de los 53 manuscritos que se conservan contengan mapas.
Isidoro de Sevilla. Las etimologías
Fortunatarum insulae vocabulo suo significant omnia ferre bona, quasi felices et beatae fructuum ubertate. Sua enim aptae natura pretiosarum poma silvarum parturiunt; fortuitis vitibus iuga collium vestiuntur; ad herbarum vicem messis et holus vulgo est. Vnde gentilium error saecularium carmina poetarum propter soli fecunditatem easdem esse Paradisum putaverunt. Sitae sunt
autem in Oceano contra laevam Mauretaniae, occiduo proximae, et interse interiecto mari discretae.Las islas Afortunadas nos están indicando, con su nombre, que producen toda clase de bienes; es como si se las considerara felices y dichosas por la abundancia de sus frutos. De manera espontánea producen frutos los más preciados árboles; las cimas de las colinas se cubren de vides sin necesidad de plantarlas; en lugar de hierbas, nacen por doquier mieses y legumbres. De ahí el error de los gentiles y de los poetas paganos, según los cuales, por la fecundidad del suelo, aquellas islas eran el paraíso. Están situadas en el océano, en frente y a la izquierda de Mauritania, cercanas al occidente de la misma, y separadas ambas por el mar.

Con estas breves líneas da testimonio Isidoro de Sevilla (569-636 d. C) de la existencia de las islas Afortunadas. Están en el Libro XIV (Acerca de la tierra y sus partes. 6. La islas) de una de las obras más importantes y difundidas de la Edad Media: Etimologías, una especie de enciclopedia, dividida en veinte libros, que de manera muy sintética recoge el saber de la época especialmente de las culturas griega y latina. De la importancia de esta obra puede ser indicativo que se conocen más de mil copias, ya completas o fragmentadas, y se estima que debieron hacerse más de cinco mil.
Uno de los códices más antigüos, del siglo IX, es el Codex sangallensis 237. La siguiente fotografía es una captura de pantalla con el texto sobre las Afortunadas.

Una copia de Etimologías es la BSB Clm 10058, de la primera mitad del siglo XII, y contiene un mapa isidoriano del tipo T en O. Míralo aquí: ( Códice BSB Clm 10058, en Munich. Mapa T en O. Pág 312. ).
Observa el mapa. Verás en la parte inferior y hacia la derecha seis islas en el océano. Aunque con dificultad puedes identificar algunas sílabas en latin dentro del dibujo de cada una de ellas. Dice
for tu nate in su le
Este códice es un ejemplo de como las copias de un mismo manuscrito cambian con el paso de los siglos, por ejemplo incorporando el mapa citado.

La Historia Natural de Cayo Plinio Segundo
Cayo Plinio Segundo es el autor de Historia Natural, uno de los grandes tesoros que se han conservado, dando testimonio de la Roma del siglo I. Reunió en esta obra conocimientos de la época actuando como un compilador, dando testimonio de más de cien autores, creando en 37 libros, una especie de enciclopedia, aunque con notables lagunas, pues, por ejemplo, no recoge los conocimientos de la disciplina más desarrollada entonces, la Matemática.
Nos interesa lo escrito por Plinio respecto de las islas Afortunadas y para ello nos vamos al Libro VI, 32 199-205. (Historia Natural. Plinio el Viejo. Tomo II. Libros III-VI. Ed. Gredos). El texto de Plinio es relativamente extenso. Compila informaciones de diversos autores, Polibio, Cornelio Nepote, Jenofonte de Lámpsaco, Estacio Seboso, Hannón, y especialmente de Juba II. Cita archipiélagos o grupos de islas como Hésperides, islas Atlánticas, Purpurarias, Górgadas, Afortunadas. Se citan para las Afortunadas seis islas y sus nombres: Ombrios, Junonia, Junonia minor, Capraria, Nivaria, y Canaria.
Para algunos autores el texto de Plinio es confuso e inútil. Otros sin embargo han intentado analizar el texto en busca de alguna clase de coherencia que le dé validez en relación con el conocimiento de las islas en la antigüedad clásica.
Nosotros no entendemos de esto, pero buscando hemos encontrado en el trabajo del ilustre profesor Juan Álvarez Delgado una explicación a nuestro misterioso seis. Puedes leerlo aquí. Las «Islas Afortunadas» en Plinio.
En el estudio citado, el profesor Álvarez Delgado considera que dos tipos de formas de navegar, la navegación a vista de la costa o de cabotaje y la navegación de altura, alejada de aquella, conformaron dos realidades geográficas que aunque próximas eran algo distintas, y que si se tienen en cuenta explican el aparente caos del texto de Plinio. Los navegantes caboteadores, como los llama, harían navegación costera, e identificaron las islas Purpurarias, donde el rey Juba II, con sus tintorerías elaboraba la púrpura, hecho que parece confirmar la arqueología (Púrpura de Lobos • Lainakai). Estas islas no son otras que Lanzarote y Fuerteventura con sus islotes. Las otras seis islas, necesitaban para ser descubiertas la navegación de altura, alejada de la costa y se llegaría a ellas por accidente o tal vez deliberadamente. Probablemente solo estarían al alcance de navegantes experimentados de la costa atlántica, como eran los marinos de Gades o Tánger. Un periplo por estas islas encajaría con los datos de distancias y rumbos recogidos por Plinio, si se tiene en cuenta que la primera de las islas Afortunadas, llamada Ombrios no es otra que la Gran Salvaje, una pequeña isla del grupo de Las Salvajes, apenas a 160 km al norte de las Canarias. Esta isla sumada a las cinco Canarias occidentales (La Palma, Gomera, Hierro, Tenerife y Gran Canaria), explicaría el “Et Fortunatae Insulae sex numero” de la Geografía de Ptolomeo, y el por qué son seis las que aparecen dibujadas en tantos mapas posteriores.
Las Islas de los Bienaventurados han ido de griego de Juba II al latín de Plinio convertidas en Islas Afortunadas. De este al griego de Ptolomeo convertidas de nuevo en μακάρων νῆσοι (makárōn nēsoi). Tras un sueño bizantino de doce siglos regresaron al latín del Renacimiento y la imprenta del siglo XV les dió alas. Isidoro de Sevilla, hizo que la Edad Media no las olvidara. Fueron el primer meridiano, origen de las latitudes y frontera entre el mundo conocido y el mundo por conocer que solo Colón se atrevió a traspasar. Las señales primigenias de las Islas Canarias existen. Por lo menos desde hace veinte siglos.
Fuentes y Notas
Como decimos otras veces, este no es un artículo académico. Para opiniones científicamente fundadas el lector debe remitirse a las publicaciones pertinentes.
El sentido de la bibliografía no es otro que el del agradecimiento a tantos autores gracias a los cuales podemos dar algún sentido a nuestras historias.
Casi todos los recursos utilizados, pueden obtenerse en Internet, a través de los enlaces que se muestran más abajo.
Álvarez Delgado, Juan. Las”Islas Afortunadas” en Plinio. Un trabajo de 61 pág. de lectura recomendada. Disponible en este enlace de Memoria digital de Canarias. ULPGC. Las «Islas Afortunadas» en Plinio.
Bonnet, B. Revista de Historia. 1926 La Geografía de Ptolomeo y las Islas Canarias. Disponible en este enlace de Memoria digital de Canarias. ULPGC. La geografía de Ptolomeo y las Islas Canarias, Revista Historia, 1926.
Brotton, Jerry. Historia del mundo en 12 mapas. Debate. 2014.
Ceceña, René. Coordinador. Claudio Ptolomeo. Geografía. (Capítulos teóricos). Facultad de Filosofía y Letras. Universidad Nacional Autónoma de México. Contenidos en español, griego e inglés.
Calvino, Italo. El cielo, el hombre, el elefante. Un ensayo sobre la lectura de la Historia Natural de Plinio. En Por qué leer los clásicos. 2023. Ed. Siruela.
Martínez Hernández, Marcos. Las Islas Afortunadas en la Edad Media. Cuadernos del CEMYR, Dic.2006. pp 55-78.
Oroz Reta, J.; Marcos Casquero, Manuel-A; Díaz Díaz. Manuel. San Isidoro de Sevilla. ETIMOLOGÍAS. Edición bilingüe. Biblioteca de Autores Cristianos. Madrid MMIV.
Enlace a Etimologías de Isidoro de Sevilla. Copia más antigua Codex Sangallensis 237. Siglo IX.
Codex Sangallensis 237. Siglo IX.
Algunas capturas de pantalla han sido tomadas de: 1541. Geografía de Ptolomeo. Pág 78.
El mapa isidoriano ha sido descargado de . Epistolae Isidori et Braulionis – BSB Clm 10058.
Acceso al texto de Plinio, Historia Natural, sobre Las Afortunadas.
Urb.gr.82. Enlace a un códice extraordinario, en griego, de gran calidad de un manuscrito bizantino de la Geografía de Ptolomeo. Para las páginas de Canarias consultar el Texto Urb.gr.82 | DigiVatLib.
Un viejo manuscrito de la Geografía de Ptolomeo, (LC. 1200-1299, Monastery of Vatopedi 655. Ptolemy’s Geography. 13th cent. 296f.) Para nosotros prácticamente ilegible pero en esta imagen pueden verse las seis Islas Afortunadas. Image 22 of Monastery of Vatopedi 655. Ptolemy, Geography. 13th cent. 296 f.

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