Chasna es el nombre de una zona de la isla de Tenerife, que principalmente se corresponde con el municipio de Vilaflor, de hecho el nombre de este municipio es Vilaflor de Chasna. Hoy nos proponemos visitar uno de sus lugares emblemáticos conocido popularmente como el Sombrero de Chasna y cuya imagen, en los inviernos nevados, es fácilmente reconocible por los canarios.
- Dónde: Vilaflor de Chasna, Tenerife.
- Duración: Unas cuatro horas de ida y vuelta.
- Dificultad: Moderada, con algunos tramos de elevada pendiente y la necesidad de trepar con las manos en el acceso final del sombrero de Chasna.
- Imprescindible: Calzado de montaña, agua y algo de comer. Protección solar, gorra o sombrero, incluso un chubasquero impermeable. Descargar el track Descargar artículo en PDF
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Nuestro recorrido es relativamente largo, y requiere un cierto esfuerzo, pues es necesario superar un desnivel de unos 400 m.
Partimos desde un punto situado aproximadamente en el km 61.7 de la TF-21, que es la carretera de las Cañadas del Teide. A mano izquierda, en dirección a Vilaflor nos encontramos en una curva con un pequeño apartadero donde caben varios coches y donde pueden verse las ruinas de viejas construcciones. Es el Barranco del Cuervo. Desde este lugar parte un camino de pendiente relativamente suave que se abre paso en el típico pinar del sur. Por tramos es muy agradable, al ser aún temprano y filtrarse los rayos de sol entre los pinos.

Después se hace más dificultoso, pues la pendiente se acentúa y las lajas añaden dificultad al caminar. Al poco rato ya podemos divisar en lo alto el sombrero, cuyas rocas de color rojizo, contrastan con el verse seco de las copas de los pinos.

Pese a lo avanzado del verano y los calores de los días precedentes, el barranquillo, por cuyo lateral ascendemos tiene una agradable vegetación donde las retamas abundan cada vez más.

Nada tiene de extraño que uno de los barrancos cercanos reciba el nombre de Barranco de Las Lajas. Sin embargo entre ellas crece una notable vegetación de labiadas, carlinas, rosalitos de cumbre, pinos y retamas que cubren los flancos de la Montaña de Chasna.

Un esfuerzo más y nos encontramos en la base del Sombrero de Chasna. El camino nos lleva hasta el pie de la montaña donde unos escalones iniciales nos indican por donde debemos subir. Al poco rato nos encontramos en lo alto donde nos espera un llano cubierto de roca que tiene una longitud aproximada de unos 400 m.

Visto desde lo alto, ayudados de una imagen de Google Earth vemos que se trata de una formación casi circular, a 2407 m altitud, con una prominencia más pequeña hacia el norte, algo más baja, a 2393 m y que apenas hemos notado al subir.
Tal vez sea el momento de decir que se trata de un domo, un término geológico que se aplica a acumulaciones de lava que fluyen lentamente y que suelen aparecer en los flancos de los volcanes, en este caso, creemos que del desaparecido volcán Cañadas. Las lavas apenas se han desplazado del foco de emisión acumulándose en la proximidad y formando el grueso disco que la erosión ha dejado al descubierto.

Atravesamos el llano por un camino que lo cruza de lado a lado, y paramos en el borde para tomar un respiro y disfrutar de las espléndidas vistas del sur de Tenerife, pese a que la atmósfera no estaba especialmente transparente. Necesitas un buen rato para captar todos los detalles del paisaje.
Aquí tienes nuestro trayecto tal como aparece en la captura de pantalla de gpx.studio tras descargar el archivo gpx de nuestro reloj. Casi ocho kilómetros de recorrido, unos 440 m de desnivel y unas 4 horas de caminata.


Iniciamos el regreso, por donde habíamos llegado. Al darnos la vuelta el Teide se hace presente y nos invita a acercarnos al borde de la pared de las Cañadas. Se trata de una panorámica impresionante, que nos permite conmovernos una vez más ante un paisaje realmente sublime. Recorremos en el borde de la pared un buen trecho, atendiendo a los posibles descuidos, porque hay peligro de caer. Dos puntos de observación permiten vistas extraordinarias. Las imágenes hablan por sí solas.


Es hora de volver, aunque no lo hacemos por el camino de subida sino por uno más o menos paralelo. Es bastante incómodo por lo pendiente y por la naturaleza del camino, algo pedregoso, aunque presenta algunas curiosidades como extrañas marcas circulares que se repiten a lo largo de la bajada y que son creadas por la erosión de las lavas, además de curiosos ejemplares de pino canario.


De vuelta a nuestro punto de partida, solo cabe decir que es una preciosa caminata, absolutamente recomendable, con las debidas precauciones que todo excursionista debe cumplir, en particular protegerse de la intensa radiación solar, llevar agua y alimento suficientes, caminar acompañado, abrigo, comunicación, etc.
En Lainakai puedes encontrar varias entradas, en particular referidas a domos geológicos.

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