Igual que muchos usuarios de redes sociales, habíamos visto varias fotografías del conocido como «el Cañón Secreto de Islandia» en Instagram. Después de mucho buscar e investigar, nuestro amigo Pablo se había empeñado en encontrar la localización exacta desde la que tomar la misma imagen, algo que teóricamente parecía posible en los mapas. Sin embargo, la práctica sobre el terreno no sería tan sencilla.
- Dónde: Sur de Islandia.
- Dificultad: Moderada, teniendo en cuenta el desconocimiento del terreno y la ausencia de señalización.
- Imprescindible: El calzado de montaña, un cortavientos o chubasquero impermeable son imprescindibles. Descargar artículo en PDF
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Estamos finalizando el primer tercio de nuestro primer viaje a Islandia, dando la vuelta completa al país en verano. Mientras nos alojamos unos días en la población de Höfn, en el sureste de la isla, disponemos de una mañana entera libre para explorar el Vatnajökull y sus alrededores. Entre todas las alternativas posibles, después de acercarnos hasta el frente glaciar navegando por la laguna de Jökulsárlón, encontramos el momento perfecto para emprender la microaventura de adentrarnos en el Cañón Secreto.
Por supuesto, fruto de la exhaustiva investigación de nuestro compañero, conocíamos previamente el nombre de nuestro destino, mucho más secreto entonces que ahora. Acordamos mantener el anonimato del lugar, que otros iniciaron antes, como nuestra contribución para ayudar a protegerlo.
En busca de la posición del fotógrafo
El sendero comienza cerca de la ring road, carretera principal que bordea Islandia, y pronto iniciamos el camino ascendente hacia nuestro objetivo. Los primeros metros transcurren paralelos a uno de los brazos del glaciar Vatnajökull, con el lago Fjällsárlón recibiendo los bloques de hielo que se desprenden con las temperaturas del verano.
Tras sortear algunos barranquillos mientras nos acercamos a la entrada del cañón, poco a poco nos introducimos entre sus paredes. En uno de estos barranquillos, aprovechando el curso de un riachuelo, recargamos agua fresca procedente del glaciar. Aunque se trata de una de las prácticas que nunca recomendamos, el agua es cristalina y es poco probable que existan animales por encima de nuestra altitud en un terreno tan accidentado.


Tomamos el desvío marcado en nuestro mapa en la dirección que, al menos en aquel momento, damos por correcta. Calculamos que pronto deberíamos llegar a la posición que permite alcanzar las vistas de las fotografías que nos habían traído hasta aquí mientras visualizamos la imagen que esperamos encontrar: una perspectiva del cañón secreto desde un punto de fuga que lo recorre hasta su final, donde una enorme cascada de tres saltos se desprende desde uno de los sectores más elevados del glaciar, a cientos de metros sobre el abismo.
Sin embargo, el tiempo pasa y advertimos que la perspectiva que buscamos se aleja. El camino que hemos tomado nos expulsa fuera del cañón por una de sus cornisas, en una subida interminable por la que ganamos cada vez mayor altura.
Desde las alturas del cañón secreto de Islandia
Tardamos demasiado tiempo en darnos cuenta de que nos hemos equivocado, pero las vistas desde aquí son espectaculares, si no mejores. Seguimos subiendo, ya que hemos llegado hasta aquí, afrontando algunos pasos cada vez más estrechos, con la anchura justa para colocar un pie delante de otro, dejando una brutal caída hacia el fondo del cañón a muy pocos centímetros.
Cuando no podemos seguir avanzando, observamos un territorio completamente diferente al que veníamos buscando, incluso desconocido para la mayoría. Nada nos impide quedarnos el tiempo que haga falta para contemplar el paisaje. El glaciar Öræfajökull, otra de las ramificaciones del Vatnajökull, se muestra majestuoso desde tan cerca, mientras disfrutamos de una vista aérea privilegiada de todo el ciclo del agua gracias a este punto de vista completamente inesperado, único y salvaje, de la gran cascada del Cañón Secreto.



Durante el camino de regreso, debatimos sobre el error cometido y la verdadera ubicación del enclave fotográfico original. Encontramos una perspectiva similar en las inmediaciones del desvío que cambió nuestros planes.

Sin embargo, no damos la misión por completada. Todavía hoy, varios años más tarde, seguimos discutiendo sobre el lugar exacto que buscábamos. Tal vez lo encontremos en otro viaje a Islandia.

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