Con la llegada del verano regresan las altas temperaturas. Cada vez son más habituales los episodios de «ola de calor» y el peligro de sus efectos es todavía mayor cuando hablamos de salir a la naturaleza. Por ello, en esta entrega recopilamos algunos consejos para que las microaventuras sean más llevaderas, y más seguras, en esta época del año.
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Como siempre, avisamos de que no somos guías expertos de montaña. Nos basamos en nuestra propia experiencia en la naturaleza, cargada de aprendizajes y errores, para compartir información que consideramos de gran utilidad, teniendo en cuenta que con frecuencia nos encontramos con personas que, probablemente por desconocimiento, no reúnen las condiciones más adecuadas para estas situaciones.
Consultar la meteorología
El estado del tiempo es el mayor condicionante de cualquier actividad en la naturaleza. Conocer la previsión meteorología con antelación nos permite salir preparados desde el primer momento y no llevarnos sorpresas en mitad de la ruta.
Por un lado, es importante comprobar la previsión local y su evolución durante cada hora de trayecto. También es necesario revisar la meteorología durante toda la semana previa a la actividad, además de conocer las previsiones del día anterior y posterior, teniendo en cuenta que los fenómenos atmosféricos no se guían por el reloj y pueden adelantarse o retrasarse.
Por otro lado, es igual de importante consultar si existen alertas meteorológicas, cierre de espacios naturales o recomendaciones especiales en los canales oficiales de los servicios públicos, normalmente meteorológicos, de protección civil y gobiernos locales, además de los propios espacios naturales. En nuestro caso, la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) en Canarias y el servicio del 112 Canarias informan sobre las alertas emitidas en tiempo real.
Planificar bien el equipamiento
Utilizar un calzado con buena ventilación y prendas frescas, incluso de manga larga si es específica para ello, es fundamental para protegernos de las altas temperaturas. Además, la mochila puede marcar la diferencia a la hora de cargar más de peso de lo habitual, teniendo en cuenta la mayor necesidad de agua de nuestro cuerpo en estas circunstancias. Por supuesto, la protección de la cabeza con gorra o sombrero es vital frente a las altas temperaturas, así como las gafas de sol evitarán deslumbramientos y molestias en la visión.
El artículo «Elementos de protección solar para microaventuras de montaña» ofrece más información sobre equipamiento específico adecuado para el calor.
Comenzar muy temprano
Incluso si todavía es de noche, comenzar antes del amanecer implica desarrollar parte de la ruta con temperaturas más frescas. Esto nos permitirá terminar antes del mediodía en la mayoría de las ocasiones, en trayectos de recorrido corto y medio, evitando las horas centrales y más peligrosas del día.
Hidratación constante
Con temperaturas más elevadas, la sudoración es mayor. Por lo tanto, llevar más agua de lo normal (y consumirla con mayor frecuencia) es absolutamente necesario. Además, es igual de importante hidratarnos a través de la piel y de la cabeza de vez en cuando, algo que el cuerpo agradecerá reduciendo su propia temperatura.
Es importante remarcar que, salvo que dispongamos de los materiales y el equipamiento necesario para purificarla, nunca se debe beber agua de los ríos, canales u otras fuentes que aparecen en el camino. Este agua que aparece de manera espontánea en mitad de una ruta es perfectamente válida para refrescar nuestro cuerpo, mojando la cabeza, el cuello y las extremidades, pero no para tomarla.
Por otro lado, a través del sudor también se pierden minerales, por lo que una bebida añadir una bebida isotónica resulta de gran ayuda. Mientras tanto, teniendo en cuenta que el gasto de energía también es mayor con el calor, la hidratación debe ir acompañada de alimentos ricos en vitaminas y minerales como frutas y frutos secos.
Protección solar
Después de vestirse de manera adecuada, la crema solar es imprescindible para proteger las zonas del cuerpo que todavía quedan expuestas. Por ejemplo, es importante tener en cuenta algunas partes de la cara como la nariz y los labios, el cuello, las orejas, las manos o cualquier otra superficie de piel que no haya quedado cubierta para evitar quemaduras graves que, por experiencia propia, sabemos se manifiestan con intensidad durante los días posteriores a la actividad.
Las altas temperaturas: cada vez más altas y más frecuentes
El artículo «La curva de Keeling» (Antonio Santos, 2024) permite comprender la importancia de la sucesión de los episodios de altas temperaturas, abordando el fenómeno del calentamiento global desde un punto de vista científico enriquecido con un análisis de sus implicaciones en Canarias.

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