En un artículo anterior (La advertencia • Lainakai) reprodujimos algunos fragmentos de manuscritos medievales árabes en los que se hablaba de dos Islas Afortunadas. Mostramos un par de mapamundis —uno fechado en el año 1050—, donde podíamos observar una serie de seis islas junto a la costa occidental de África; islas desde las que decían que Ptolomeo comenzó a medir las longitudes geográficas del mundo conocido.
Decíamos allí que buscábamos señales primigenias de nuestra islas. ¡Qué extraños números! Unas veces son dos las islas, otras seis, y nunca siete que, como todos sabemos, son las islas mayores de nuestro archipiélago. Nos hemos propuesto hacer este artículo, -pidiendo ya disculpas por el atrevimiento- para mostrar las primeras y todavía débiles señales de la existencia de las islas, de sus nombres, de su situación geográfica, desde que se tiene noticia de ellas.






