La última semana del 2024 nos regaló una pequeña nevada en el Parque Nacional del Teide que nos hace reflexionar y desear que se cumpla el refrán que reza “año de nieves, año de bienes”.
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El origen de la popular expresión se remonta al ámbito agrícola, donde se presagia que el año con mucha nieve es favorable para las buenas cosechas, puesto que gracias a la nieve se mantiene húmeda y esponjosa la tierra, favoreciendo el crecimiento de los cereales, al mismo tiempo que se nutren las corrientes de agua (Refranero multilingüe. Centro Virtual Cervantes, Instituto Cervantes). Para nosotros, en Canarias, donde las lluvias y el agua escasean, las nieves nos proveen de suministro para los acuíferos y las galerías, además de regalarnos un clima más fresco, un bello paisaje e interesantes microaventuras.
Por supuesto, en esta ocasión acudimos, como siempre, a rendir homenaje a las nieves de las Cañadas del Teide que, sin embargo, cada vez tienen menos que ver con las de nuestro pasado reciente. Lejos quedan aquellas nevadas que se mantenían en las cumbres de Tenerife hasta bien entrado el verano y que incluso favorecían la acumulación de hielo en los neveros durante todo el año. Incluso lejos quedan aquellas grandes nevadas que cubrían toda la cordillera dorsal de Tenerife y se extendían hasta la cara suroeste de la isla, acumulando grandes espesores que superaban la altura de los postes de medición junto a la carretera.

Con total seguridad, el cambio climático derivado del calentamiento global tiene mucho que ver con este decrecimiento de las precipitaciones, no solo en forma de nieve, sino de lluvias cada vez menos frecuentes. Ahora nos conformamos con finas capas de nieve que el sol consume en pocos días, aunque por supuesto en las cotas altas se mantiene en forma de hielo, que tanto nos atrae en busca de aventura y frío en el paisaje helado.
Final y comienzo de un año de nieves
Realizamos seguimiento de la previsión meteorológica a dos semanas y no encontramos indicios de próximas nevadas a corto plazo, ni siquiera de precipitaciones. Es comprensible que un amante del frío y de las montañas nevadas se desespere ante este escenario, pero el invierno es largo y seguro que la nieve nos visitará de nuevo antes de que finalice.
Nos encomendamos a los datos, teniendo en cuenta que en el Parque Nacional del Teide suele nevar unos 10 días al año, generalmente en los meses de enero y febrero y en menor medida durante marzo y diciembre, donde la nieve supone aproximadamente el 32% de las precipitaciones totales (El clima del Parque Nacional del Teide, Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico). Nosotros hemos visto nevar durante la primavera temprana, incluso el mes de mayo de forma extraordinaria, así que confiamos en el regreso de las nieves que nos puedan regalar un año de bienes y grandes momentos en las cumbres de Tenerife.
Microaventuras en la nieve
No perdemos la ocasión de vivir una microaventura en la nieve cada vez que la meteorología nos ofrece una oportunidad. Así es el caso de los erizados yelos del invierno, los neveros de Izaña o incluso buscando el frío fuera de nuestras islas como canarios viajeros en alguno de los senderos de la remota Islandia.

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