En el suroeste de Tenerife, en las inmediaciones de Ifonche, se encuentra un paraje conocido como Benítez, que alberga vistas de vértigo sobre el Barranco del Infierno y un misterio en forma de singular agujero.
- Dónde: Adeje.
- Duración: El paseo a pie completo te llevará alrededor de 1h 30m.
- Dificultad: Baja. Descargar el track Descargar artículo en PDF
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De exploración por el suroeste
Un excursión relativamente reciente a los impresionantes Picachos de Fañabé nos ha llevado a descubrir otro interesante lugar. Se trata de Benítez, una zona de medianías próxima a Ifonche, en el municipio sureño de Adeje.

Hemos venido hasta aquí, con un doble objetivo: por un lado admirar desde lo alto las profundidades del archiconocido Barranco del Infierno. Por otro, saciar la curiosidad que ha despertado entre nosotros un hito conocido como “Agujero de Benítez”.
El lugar, cuyo topónimo tiene como origen el nombre de una finca, es una suerte de planicie en lo alto, a la que se accede tras recorrer una pista de tierra.
Nos adentramos en el camino tras dejar el coche en las proximidades de uno de los pocos restaurantes que hay en la zona, y emprendemos un recorrido a través de un no muy tupido pinar.
Ya desde los primeros pasos es evidente que estamos atravesando un barranco, pues a un descenso continuado le sigue una curva a la derecha y un nuevo repecho.



Estamos en horas de la mañana, en un día que promete ser intenso en calima. Es una de esas jornadas en las que, a poco que pasen las horas, se hará cada vez más difícil sacar buenas fotografías. Aún así avanzamos con ánimo, perturbando con cada paso sobre la pinocha un silencio omnipresente.
En nada abandonamos el pinar y se abre ante nosotros un claro. Un par de casas aparecen a nuestra derecha, acompañadas de un árbol de forma singular, que aparenta estar invertido. Junto al camino, algo más adelante, los restos de una antigua era se asoman al viento.



Mirador del Barranco del Infierno
Levantamos la mirada y nos percatamos de que, a poco que nos acerquemos hacia el norte, tendremos ante nosotros las profundidades del Barranco del Infierno.
Recorremos una pequeña vereda y nos aproximamos al borde, oteando el paisaje de este a oeste. La parte alta del barranco emerge entre el pinar, naciendo en una vertiginosa cascada, hoy seca, que se precipita hacia el abismo entre dos pelados paredones de roca.

A medida que recorremos el cauce con nuestra mirada vamos siendo cada vez más conscientes de lo profunda que es esta cicatriz en la escarpada orografía de Tenerife.

Avanzamos unos pasos, en busca de mejor perspectiva, y alcanzamos así un punto en el que es posible divisar una de las partes más espectaculares: un sinuoso, estrecho y sombrío cauce entre monumentales paredes de roca, que hacen justicia al nombre con el que fue bautizado este barranco.




Tras hacer algunas fotografías, volvemos a la carretera y recorremos un trecho final, que nos permite admirar el otro gran barranco de la zona, el Barranco del Agua.


Desde aquí vemos los ya mencionados Picachos de Fañabé, con el roque de Ichasagua, o del Conde al fondo, la Nariz de Benítez o el cercano Roque de Imoque. Tal y como sospechábamos el día, de intensa calima, no favorece la toma de fotos y resta espectacularidad a este precioso paisaje.



El agujero de Benítez
Cumplido el primero de nuestros objetivos, conocer Benítez y asomarnos al Barranco del Infierno desde lo alto, deshacemos el camino andado, en busca del “Agujero de Benítez”.
Siguiendo indicaciones que hemos encontrado durante la preparación de esta microAventura damos con el hoyo. Se trata de un hueco excavado en el suelo, de cierto tamaño, que desconocemos si es o no de factura natural.



Localizado junto a un terreno que evidencia haber estado dedicado al cultivo, presenta en su interior restos de osamenta de algunos animales muertos y algo de basura. Es sin duda un hito con cierto interés, por lo singular e inesperado que resulta encontrar algo en medio de este paisaje, pero nos decepciona un poco el hallazgo. Quizás por la suciedad. Quizás por esperar encontrar algo más grande o en cierto modo más espectacular.
Tomamos alguna fotografía más, pues las raíces de un pino emergen de la oscuridad del hoyo dando lugar a una curiosa estampa que llama la atención y, saciada nuestra curiosidad, emprendemos el camino de regreso.
Más por los alrededores
Los Picachos de Fañabé, el Roque de Imoque, el Roque del Conde o el propio Barranco del Infierno son lugares próximos que puedes visitar. También tienes a tu alcance otros enclaves de interés a lo largo del Valle de San Lorenzo, en especial si te gusta todo aquello relacionado con los antiguos pobladores de las islas, como el Roque de Chijafe, el de Jama o la Piedra Señora.

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